Con motivo del comienzo del curso y la necesidad de renovar el calzado de nuestros pequeños, aparecen algunas dudas sobre las características que debe tener un buen calzado.

Elegir un zapato adecuado para los niños es una tarea de suma importancia. El calzado ideal para los niños debería permitirles el desarrollo del pie de forma semejante al que habría si no se usara calzado.

El pie infantil no debe considerarse como una miniatura del pie adulto. El desarrollo de forma y función del pie está determinado no sólo por la edad y el sexo, sino también por factores externos como la actividad o el calzado.

Durante la formación del pie, éste es mucho más vulnerable y un calzado inadecuado puede provocar alteraciones funcionales permanentes que en muchas ocasiones no se manifiestan hasta la edad adulta.

¿QUÉ BUSCAMOS CON EL CALZADO?

  • Conseguir un buen ajuste al pie del niño.
  • Adaptación de los movimientos.
  • Amortiguar los impactos del pie.
  • Proporcionar confort térmico (frío, sudor…)
  • Agarre al suelo: evitar resbalones y caídas.
  • Buen reparto de presiones.

El calzado debe adaptarse a las actividades y necesidades del niño. Se debe plantear la actividad del niño en cada momento de su crecimiento teniendo siempre presente que dichas actividades se encuentran en un cambio constante.

¿CUÁL ES EL MEJOR CALZADO PARA NUESTROS NIÑOS?

Durante el pregateo/gateo los niños no tienen función biomecánica en el pie, se trata de una función meramente sensorial. Es por ello por lo que en esta fase no se recomienda calzar al niño o calzarlo con un zapato que limite el movimiento, muy flexible, sin contrafuerte  y con suela fina buscando protección.                                                                                                                                                        El calzado infantil para los primeros años  debería ser prácticamente tan flexible como el propio pie del niño.

En edad escolar, el pie se hace algo menos flexible. Además el aumento de actividad hace que el zapato deba ser algo menos flexible para dar cierto soporte y protección al pie. Sin embargo sigue siendo deseable que el zapato permita la libertad en el desarrollo del pie.

¿EN QUÉ DEBO FIJARME A LA HORA DE COMPRAR UN BUEN CALZADO?

zapato

  1. Medidas de sujeción regulables mediante velcro o hebilla permitiendo una buena adaptación del calzado al pie del niño dando lugar a una buena transmisión de fuerzas acompañando al niño en cada zancada.
  2. Contrafuerte: Hay ciertas edades en las que la estructura ósea del niño no está completamente formada siendo este motivo la razón por la que hay que tener cuidado a la hora de valorar el contrafuerte más adecuado para nuestro niño. A edades tempranas los zapatos no deben presentar contrafuerte permitiendo de esta forma un buen desarrollo óseo y muscular. La presencia de contrafuerte debe aparecer a los 4-7 años de edad.
  3. La trasera, además de tener una buena adaptación al movimiento, debe de ser cerrada, ya que aumenta la capacidad de amortiguación del talón.
  4. La horma interviene en la distribución de presiones y debe ser siempre recta.

horma

Para valorar la horma, debemos coger la parte del talón a nivel plantar y nos imaginamos un eje medio, y otro a nivel de la puntera, más o menos deben formar una línea recta. Debemos fijarnos sobre todo en la parte lateral del zapato, que esté paralela a la del eje imaginario.

¿QUÉ ZAPATO ES IDÓNEO PARA MI HIJO?

Según la actividad que desarrolle, deberá de usar un tipo de calzado u otro, o ninguno.

Si se mantiene sentado: no hace falta calzado.

Si gatea: no hace falta calzado.

Si gatea pero se mantiene de pie con ayuda: no hace falta calzado.

Si camina: si necesita calzado el cual debe de ser muy flexible, blando y con suela fina y lisa.

¿POR QUÉ DEBE SER DE 1 A 1.5 CM MÁS LARGO EL ZAPATO?

El zapato debe ser de 1 a 1,5 cm más largo para que el niño pueda poner los dedos en garra, ya que este es un mecanismo natural para mantener el equilibrio durante sus primeros pasos.

¿CUÁNDO CAMBIAR EL CALZADO?

  • Si el pie ha deformado claramente el calzado.
  • Si aparecen heridas.
  • Cuando la parte más ancha del calzado no coincide con la parte más ancha de los pies (cabezas metatarsales).
  • Cuando haya desgastes interiores.
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